lunes, 28 de octubre de 2013

Cine, vino y tapas



Una escapada que no me pierdo desde hace años es al festival de cine de Valladolid a finales de octubre. Y no solo porque me guste el cine, en la SEMINCI he descubierto grandes películas desde “Funny games” hasta “El show de Truman”, o he asistido a algunas de las películas más aburridas que se puedan llegar a pensar. Esta es la gracia de asistir a un festival del estilo de la SEMINCI. Sino porque además Valladolid es una ciudad con gran cultura de tapeo y un ambiente nocturno digno de cualquier ciudad universitaria.

Para este año reserve en el hotel Zenit Imperial, ubicado en el centro de Valladolid con los cines y los bares a menos de 5 minutos a pie. Llegamos sobre las 19:00 horas al hotel, como la zona centro de Valladolid es peatonal tuvimos que dejar el coche aparcado en el parking público de la plaza Mayor, otra opción es dejar el coche a las afueras y acercarse al centro andando o en taxi, pues el coche no se necesita en todo el fin de semana.

Ya llevábamos las entradas de cine desde Madrid, así que esa era una preocupación menos, y antes de la primera película decidimos empezar la ruta de las tapas, por “El Jero”,  uno de los bares míticos del centro que ha ganado varias veces el pincho de oro de la comarca, donde nos tomamos un par cortos y riberas, seguimos por “la Sepia” que como su nombre indica ponen una sepia de campeonato. Como la película era en el teatro calderón, nos fuimos acercando hacia allí acabamos en una sidrería asturiana llamada “Taberna la Triqueta” donde sirven una gran variedad de quesos, entre ellos el mejor queso ahumado de 2013. Al salir del cine salimos por la zona de Cantarranas, donde se puede encontrar un ambiente muy desenfadado y con bastante variedad de estilos musicales, nosotros nos decantamos por el “otro trastero” ambiente roquero de los años 90.

Centro de Valladolid

Al día siguiente teníamos película a las 11:30 en los cines Roxy, así que desayunamos allí al lado. La película que vimos “El hombre que vendió el mundo” no se la recomiendo ni a mi peor enemigo, pero bueno hay gente para todo y este tipo de cine es demasiado sesudo para mí. Para resarcirnos de este mal de boca nos dimos otra vez a las tapas y los vinos, que en Valladolid no faltan y en la C\ correos podemos encontrar gran cantidad de bares, que nos ofrecen una amplia carta para todos los gustos.

Por la tarde vimos el clásico en el cantábrico, bar pequeño pero acogedor y con una terraza amplia. Después fuimos a probar el pincho de plata de este año una mini hamburguesa de atún rojo que estaba espectacular en Wabi-Sabi, en donde nos dieron un muy buen trato sin conocernos, el personal estaba a la altura del pincho sin lugar a dudas. Finalmente después de la última película “la reconstrucción” a la que dieron el premio de la crítica, nos fuimos a un bar de copas en la misma c\ María de Molina, un ambiente menos ruidoso que el de la anterior noche y con copas muy bien servidas.