Me
encantan los pequeños detalles y soy súper golosa, así que imaginaros la cara
que se me pondría si mi churri llegara a casa el día de San Valentín con estos
macarons en forma de corazón. Me los comía todos, incluido a mi chico, jajajaja.
¿A que
son preciosos? Pues tienen que estar buenos no, lo siguiente... Son una
creación exclusiva de Mamá Framboise, una preciosa pastelería que tengo el
gusto de conocer y que prepara dulces que son una auténtica delicia. Entrar en
este lugar es una verdadera tentación, un auténtico pecado y un placer para el
gusto y para la vista. Sólo de escribir sobre el establecimiento me está
haciendo salivar, jajaja.
