¡Ya
está aquí la primavera! ¡¡Por fin!! Los días se van haciendo más largos, el sol
cada vez brilla con más intensidad… Esto hace que nuestra vida social se anime
bastante, nos apetece más disfrutar de comidas o aperitivos al aire libre y
nuestra dieta cambia notablemente. Por ejemplo, el buen tiempo deja en un
segundo plano a los platos de cuchara y da paso a ensaladas de todo tipo y a
platos fríos menos elaborados. Y yo me pregunto: “Si nuestros hábitos se visten
de primavera… ¿Por qué no vestimos también nuestra cocina para la ocasión?”.